ProtagonistasRumbo a la sostenibilidad

“Las navieras confían en Barcelona para traer sus barcos más nuevos y sostenibles”. Entrevista a Mar Pérez (Port de Barcelona)

La desestacionalización, la potenciación de las operaciones de puerto base y la sostenibilidad, ejes estratégicos


El puerto de Barcelona, gracias a su pujante papel como puerto base de las rutas por el Mediterráneo y a sus modernas y atractivas terminales de cruceros, se ha ganado la confianza de las navieras para traer los barcos más nuevos de su flota y, por tanto, los más sostenibles a nivel ambiental, según explica en una entrevista con EscalaBCN la responsable de Cruceros del Port de Barcelona, Mar Pérez.

“Un 60 por ciento de los  barcos que nos visitan tienen menos de 10 años y un elevado número de cruceros son nuevos”, asegura. La sostenibilidad es básica para el puerto barcelonés, que apuesta por ofrecer a las navieras infraestructuras para que los barcos puedan utilizar energías alternativas como el Gas Natural Licuado (GNL). También están trabajando en proyectos de electrificación.

Los cruceristas que pernoctan en Barcelona suponen el 8% del turismo vacacional que recibe la ciudad, pero realizan un 20% del gasto global. Además, el sector de los cruceros contribuye de manera destacada a la desestacionalización del turismo en la ciudad, es decir a que la llegada de visitantes no se concentre sólo en la temporada estival, según Pérez.

En lo que llevamos de año la llegada de cruceros en los meses de invierno (enero, febrero y marzo) se ha disparado un 33%, mientras que en julio y agosto hay previstas muchas menos escalas que en octubre, noviembre, diciembre y el primer trimestre del siguiente año. En 2017 las llegadas en lo que antes se consideraba ‘temporada baja’ crecieron un 13 por ciento, mientras que en los meses de pleno verano (julio y agosto) cayeron sobre un 2%.

Por último, los cruceristas y las tripulaciones se convierten inmediatamente en “prescriptores” de la ciudad y muchos de ellos vuelven, un factor que, en el caso de los pasajeros procedentes de Estados Unidos, actúa como un imán para la captación de nuevas conexiones aéreas transoceánicas.