A bordoHaciendo escala

Confección de uniformes, un negocio a toda máquina en Barcelona

Las navieras recurren a la red de suministradores locales para reponer en tiempo récord atuendo y complementos para mandos y tripulantes

Joan Oliva

Una de las circunstancias en las que se encuentran los cruceros cuando llegan a puerto es la necesidad de reponer elementos de los uniformes de tripulación que no tienen en stock a bordo. Para ello tienen que echar mano de proveedores de Barcelona, en ocasiones en un tiempo extraordinariamente breve. En Barcelona diferentes empresas se dedican a la producción y comercialización de ropa náutica para tripulaciones del sector cruceros y marina mercante, y dan esa respuesta a veces inmediata, just in time, porque el barco no puede esperar.

Al mismo tiempo, la conversión de Barcelona en puerto base de cruceros ha dado la oportunidad de reconversión a empresas familiares catalanas, que dentro del ámbito textil han orientado progresivamente sus productos al mercado marítimo y de los cruceros. La Sastrería del Mar ejemplifica como ninguna esa transición. Empresa de La Garriga (Barcelona), que comenzó antaño como una pequeña mercería, lleva ya dos generaciones dedicada a suministrar uniformes, complementos e insignias navales para oficiales y tripulaciones de marina recreativa, mercante y cruceros. Entre sus clientes se encuentran operadores de cruceros como Costa Cruceros, MSC Cruceros o Pullmantur.

“Los plazos de entrega en el sector marítimo son muy exigentes y tienes que estar preparado para servirlo de un día para otro”

Grupo Brodats Carme –el nombre social de la firma- suministra desde su centro vallesano uniformes de gala , de diario, hombreras, y complementos desde para los oficiales y hasta los alumnos. Carlos Ramos, propietario de la firma, explica a EscalaBCN que “una compañía de cruceros puede pedirte de todo, desde uniformes a insignias, galones, manguitos, y esto último es lo que les cuesta más encontrar de manera rápida”. Por ese es uno de los retos: suministrar el pedido en el corto tiempo en que el barco está amarrado en el puerto.

Las mangas son de los elementos más demandados por su desgaste diario y dificultad de encontrar

“Otras veces nos llaman directamente los tripulantes de cruceros. Hay compañías que les proporcionan la vestimenta, pero no facilitan las hombreras, y entonces nos lo compran ellos directamente. A veces, llama un capitán, y nos lo solicita a título personal”. Las hombreras, uno de los elementos más reconocibles en el atuendo diario de las tripulaciones junto a las insignias o las gorras de plato, son un producto bordado a máquina, o incluso a mano, con diseños personalizados.

“Una compañía de cruceros puede pedirte de todo, desde uniformes a insignias, galones o manguitos”

Normalmente las compañías de cruceros adquieren inicialmente la uniformidad básica, de serie, a empresas suministradoras que les proveen de la mayor cantidad, sea para cocina, limpieza de camarotes, tripulación… “Y a nosotros nos pueden pedir lo que necesitan en cada momento. “Básicamente son peticiones de gorras de plato, de manguitos, los pedidos más pequeños no bajan de 600 euros cada uno”, pero que se repiten según sean sus necesidades”.

Una oportunidad para el textil

Se trata de un mercado de proveedores reducido, en realidad con pocos competidores. En este contexto, el textil catalán ha encontrado tradicionalmente oportunidades para brindar producto acorde a las necesidades.  “Si a Barcelona vienen barcos como los cruceros siempre tienes más oportunidades de que te puedan comprar a ti directamente. En un puerto tan grande cuanto más movimiento se atraiga y  cuanta más gente venga , más negocio se genera”, concluye Carlos Ramos.

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