Rumbo a la sostenibilidad

Cómo funciona la gestión de aguas a bordo de un gran crucero como el MSC Seaview

por Redacción

La industria de cruceros es plenamente consciente de que, al igual que cualquier actividad humana, provoca un impacto como fruto de su actividad. Consecuentemente , las compañías trabajan para minimizar día a día esa huella medioambiental. Un buque, al igual que un número similar de turistas alojado, por ejemplo, en un resort, causa un volumen de residuos que obviamente ha de ser tratado. Si en otros contenidos hemos abordado el asunto del tratamiento de los residuos sólidos a bordo de un barco, ahora toca hablar de cuáles son los avances en materia de tratamiento de aguas en barcos que, como es el caso del MSC Seaview, tienen a ciudades como Barcelona y Palma en sus rutas.

…en barcos como el SeaView de MSC nos encontramos con una política que lleva a depurar toda agua vertida hasta el punto de hacerla prácticamente potable antes de ser devuelta al mar

Previamente es conveniente hablar de las directrices que la Asociación Internacional de Cruceros resume bajo las siglas ABC (Above and Beyond cCompliance), fruto de las cuales se conmina a las navieras a superar con creces los criterios de calidad que, en lo referente a vertidos, permite la organización marítima internacional. Y es con barcos como el SeaView donde podemos comprobar hasta qué punto esto es llevado a cabo por dichas compañías. Un ejemplo: donde la Organización Marítima Internacional permite, pasadas las 12 millas náuticas, realizar vertidos del total de las aguas grises acumuladas (las provenientes de actividad humana a bordo), en barcos como el SeaView nos encontramos con una política que lleva a depurar toda agua vertida hasta el punto de hacerla prácticamente potable antes de ser devuelta al mar (ver foto botellas). Esto conduce a un impacto nulo del vertido en el ecosistema.

Aguas depuradas y ‘Mínimo impacto hídrico’ 

Pero, ¿y el agua consumida a bordo? El autoabastecimiento de agua para un buque es sin duda clave hoy en día, máxime cuando se dan escalas en puertos como el de Palma en el que se han dado restricciones de consumo por sobresaturación de la red. Es por ello que la voluntad de las compañías es la de reducir al mínimo el impacto hídrico en los puertos de escala. En esta línea, navieras como Costa Cruceros afirman que el 62% de las necesidades de agua que precisa para abastecerse en sus cruceros se obtienen a través de procesos en el propio navío, mientras que Carnival Corporation (grupo de navieras en la que Costa Cruceros está incluida) se ha fijado como objetivo hasta 2020 incrementar un 5% la eficiencia del uso y consumo de agua a bordo, medida en litros por persona y día. En el caso de MSC pudimos fehacientemente comprobar que, el consumo de agua a bordo (desde piscinas a duchas, pasando por inodoros y cocinas), en sus cruceros de última generación, se rige por claros criterios de plena autosuficiencia limitando la carga de agua en puerto a situaciones excepcionales.

En el vídeo que acompaña a este texto podemos ver cómo el barco incluye desde filtros de última generación a los últimos reactores y membranas biológicas que, usando la última tecnología de  depuración, no sólo devuelven al medio marítimo las ‘aguas grises’ con plenas garantías de salubridad, sino que además convierten en perfectamente consumibles para el viajero las aguas tomadas directamente del mar.

Navieras como Costa Cruceros afirman que el 62% de las necesidades de agua que precisa para abastecerse en sus cruceros se obtienen a través de procesos en el propio navío

Todo esto viene acompañado de una fuerte toma de conciencia que comienza con la creación ya hace décadas de la figura del Enviromental Manager; oficial de a bordo dedicado -él y su equipo- a cuidar de que todos los procesos que llevan a cabo en el barco sigan las más escrupulosas normas medioambientales. Desde hace tiempo existen  además medidas de concienciación y sensibilización hacia el pasaje respecto  al uso de las toallas en los camarotes y prevención sobre el derroche de agua. Todas las piscinas, por ejemplo, son llenadas con agua de mar tratada, y todos los grifos de los barcos modernos llevan sistemas de control de gasto. Lavadoras como las instaladas en los nuevos barcos de AIDA-Prima realizan sus ciclos de limpieza de prendas (uniformes, vestimentas, toallas) usando únicamente 2.5 litros de agua por kilo de ropa. Hemos de considerar, como ejemplo, ¡que una lavadora domestica consume hasta 10 litros!

Agua de sentinas

Por otra parte, los cruceros hoy en día incorporan sofisticados sistemas para tratar y filtrar antes del almacenamiento y entrega en puerto de la llamada agua de las sentinas – (la generada por condensación en las máquinas de propulsión del barco) y donde se acumula desprendimientos de aceite y otros contaminantes los cuales, de verterse en el mar, causarían un serio daño medioambiental. Al respecto, en la industria de cruceros estas aguas son escrupulosamente almacenadas y sometidas a un tratamiento especial en puerto por parte de empresas especializadas que incluso logran reintroducir el fuel rescatado en la cadena de valor pudiendo ser comercializado. Los lodos restantes, además, son tratados para ser totalmente inocuos. A esto último dedicaremos un artículo específico en un futuro dada la importancia dada por la industria a este aspecto. Ningún agua altamente contaminante es vertida al mar. 

En definitiva, no cabe duda que los océanos son el mayor proveedor de alimentos, economía y transporte, dan vida a millones de personas, y aportan oxígeno a los organismos que habitan nuestro planeta. Las compañías de cruceros sostienen con razón que dependen del mar, bien entendido está de su conservación como hábitat sostenible y sano. El impacto cero en el medioambiente y en el hábitat marino no es una quimera de futuro sino una apuesta clara de esta industria para que todos podamos disfrutar de él.

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