Haciendo escala

Cruceros y tasa turística: una contribución que crece cada año

Barcelona ha invertido en el último año algo más de tres millones en los distritos gracias a la a la tasa turística recaudada a hoteles, apartamentos, hostales y buques

Joan Oliva

El Ayuntamiento de Barcelona dedicó el pasado año algo más de tres millones de euros, de entre los 9,6 millones recaudados por el Impuesto de Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET),  a actuaciones directas de mejora urbana en distintos distritos de ciudad. Los cruceros son uno de los sujetos destinatarios de la conocida como tasa turística, junto con los hoteles, los apartamentos, los hostales.

“Con el impuesto se pretende amortiguar las posibles externalidades que el turismo puede causar en zonas de alta concentración turística”, como indica la Agencia Tributaria de Catalunya. Dicho de otra manera, esta es la manera de revertir la actividad turística en acciones y en inversiones de mejora en los distritos, desde proyectos como el Plan de Convivencia de Ciutat Vella, a la finalización de trabajos de restauración de los murales de la capilla de Sant Miquel del Real Monasterio de Santa María de Pedralbes, pasando por la señalización de la serra de Collserola… En líneas generales, 2,3 millones se destinaron a mejoras en los barrios barceloneses, y cerca de 830.000 euros a proyectos relacionados con el patrimonio y la cultura (el SonarKids en Nou Barris, sin ir más lejos).

El año 2017 fue el primer año en que Barcelona ciudad empezó a gestionar el 50% de lo que se recaudaba en toda la urbe por este impuesto, frente al 34% que recibía anteriormente

Las compañías de cruceros contribuyen al IEET con 0,65€ por cada pasajero en escala de menos 12 horas en Barcelona, y con 2,25 euros por pasajero de cruceros que alargan su estancia en el puerto más allá de doce horas (esta última, la misma tasa que abonan los hoteles de cinco estrellas y las viviendas de uso turístico). Los cruceristas menores de 16 años están exentos. De la totalidad de la recaudación de la tasa turística obtenida en Barcelona ciudad tanto de los cruceros como de otros sujetos pasivos del impuesto, el Govern de la Generalitat cede el 50% al Ayuntamiento. De la misma manera que la actividad de los cruceros ya está siendo muy importante en Barcelona como fuente de recursos económicos directos e indirectos para la ciudad, también lo está siendo a nivel fiscal: el crecimiento exponencial del sector suma, y lo refleja el hecho que de las 758 escalas de las navieras de 2016 se ha pasado a 830 escalas en 2018.

La tasa turística para los cruceros que pasan menos de doce horas en la ciudad -escala- se empezó a aplicar hace apenas año y medio, en 2017. Su importancia también ha crecido en grado a efectos de la recaudación total, puesto que los pasajeros que apenas pasan unas horas en Barcelona han crecido en términos absolutos año tras año. El pasado año vinieron a Barcelona 3.041.963 cruceristas, de los cuales 1.375.196 fueron pasajeros que hicieron una escala de algunas horas.

La Agencia Tributaria no ha desglosado públicamente los datos de 2018 por tipología de establecimientos. Pero en particular, y haciendo una estimación, solo estos viajeros en tránsito ya estarían aportando al IEET una cifra potencial (no sabemos cuántos eran menores de 16 años, y por tanto no contribuyentes)- de 893.877 euros. Cifra a la que cabría sumar un aporte superior, la parte correspondiente a los pasajeros de aquellos cruceros que pasan más de doce horas amarrados en el puerto.

El proyecto cultural de la Casa de l’Aigua, en Trinitat Nova (Nou Barris)

Una aportación que no para de crecer

En cualquier caso la contribución de los cruceros a la tasa turística no ha parado de crecer en lo que concierne exclusivamente a Barcelona. Las cifras lo reflejan claramente: 7.382 euros en 2012, año de inicio de aplicación parcial del impuesto a partir de noviembre; 199.969€ en 2013; 270.000€ en 2014; 486.057€ en 2015, en este caso para toda Catalunya.

En 2016 la recaudación del impuesto de estancias en establecimientos turísticos sufrió otro empuje considerable, al abrigo del boom de la ciudad condal. Los economistas de la UB autores del estudio sobre el ‘Impacto de la actividad crucerística en la ciudad de Barcelona’ ya apunaban a una cifra de 1.6 millones de euros en contribución de los cruceros en Barcelona al IEET, lo que representaba un 6.7% de toda la recaudación por el mencionado tributo.

El año 2017 fue el primer año en que Barcelona ciudad empezó a gestionar el 50% de lo que se recaudaba en toda la urbe por este impuesto, frente al 34% que recibía anteriormente.

Es significativo que si en el mandato anterior la tasa turística se dedicaba básicamente a crear una señalética de los puntos turísticos en la ciudad, hoy el impuesto sirve para gestionar mejor el turismo y darle un retorno mayor a la ciudadanía

Agustí Colom, concejal de Comercio, Turismo y Ciudad

En 2018, y para toda Catalunya, la tasa turística ha aportado en su conjunto a Catalunya la friolera de 60,91 millones de euros. En lo que respecta a los cruceros, ni el puerto ni el Ayuntamiento de Barcelona son los recaudadores directos del IEET. La recaudación de la tasa turística se canaliza a través de la Agencia Tributaria de Catalunya, aunque su gestión y su reparto a los municipios se lleva a cabo después desde el Departamento de Economía y Empresa de la Generalitat. 

Más de 200 intervenciones

En relación a proyectos gestionados y financiados por el consistorio barcelonés, en el último año se cuentan iniciativas como el plan de mejora de verano para la oferta de las líneas de autobús regular D20, V15 i 59; el refuerzo de los servicios de agentes cívicos contra el alojamiento ilegal; la señalización piloto de espacios de interés en Sant Andreu con tecnología accesible a personas con discapacidad; actuaciones de mejora en el Parc de la Ciutadella; la renovación del pavimento en la calle Sant Domènech; renovación de la carretera de servicio en Plaça Lesseps; la ampliación de señalización para puntos de interés en Trinitat Vella; la mejora de los accesos y señalización de las montañas de Collserola, y el proyecto vanguardista de arreglo de sus fuentes; el proyecto cultural de la Casa de l’Aigua, en Trinitat Nova (Nou Barris).

Son solo un ejemplo de las más de doscientas intervenciones urbanas realizadas a partir de la tasa turistica. Desde junio de 2015 a 2018, el municipio ha destinado más de 22 miliones del tributo a estas finalidades. Para Agustí Colom, concejal de Comercio, Turismo y Ciudad,  “es significativo que si en el mandato anterior la tasa turística se dedicaba básicamente a crear una señalética de los puntos turísticos en la ciudad, hoy el impuesto sirve para gestionar mejor el turismo y darle un retorno mayor a la ciudadanía”.

No hay que olvidar, como recuerdan a Escala BCN fuentes del Port de Barcelona, que además de la tasa turística, los cruceros ya participan en recursos impositivos adicionales para la Hacienda pública mediante el doble gravamen que le aplica la Autoridad Portuaria de Barcelona: una tasa por pasajero transportado, y otra más por buque que atraca en sus instalaciones.

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