Haciendo escala

MNAC, una colección única en el entorno mágico de Montjuïc

Los pasajeros de cruceros suponen el 10% los visitantes de canales profesionales que acuden a este museo

por Joan Oliva

El Museu Nacional d’Art de Catalunya se ha convertido en uno de los equipamientos culturales más frecuentados de Barcelona, con 891.000 visitantes al año. Si icónico es el edificio que lo alberga, el Palau Nacional de Montjuïc, concebido para la Exposición Universal de 1929, el espacio museístico no le queda a la zaga: alberga la principal colección de arte románico en el mundo y una importantísima muestra del modernismo catalán, capital para entender este movimiento artístico genuino. Si sumamos el entorno de Montjuïc, se entiende por qué el MNAC atrae cada vez más la atención del turista cultural y del pasajero de cruceros en particular que recala en la ciudad. Este último ya representa el 10% de los visitantes de canales profesionales que llegan al museo por agencia receptiva.

El MNAC ya fue escenario en 2015 de uno de los actos del Sea Trade, el mayor evento que reúne anualmente la industria del sector de cruceros

“Ha mejorado muchísimo la presencia de cruceristas y lo hemos podido contrastar gracias a la acción de los guías turísticos, que trabajan mucho con cruceros. Hablamos con ellos. Les preguntamos qué les preocupaba más. ‘El tiempo disponible para hacer el tour’, responden los guías. Y es entonces cuando ideamos unas visitas de corta duración, y puedo decir que esta ha sido una herramienta muy importante para facilitar las visitas al pasajero de un barco que hace escala”, explica a EscalaBCN la directora de Marketing del MNAC, Elisabet Pueyo.

Tours de 45 minutos

Desde la dirección del museo se ha planificado todo un esquema de trabajo enfocado al público final, pero asimismo a la promoción del B2B, y ello explica el crecimiento sostenido de visitantes.  “Tenemos acuerdos con agencias consignatarias como Intercruises y relaciones estrechas con Transcoma, entre muchos otros. Nos preocupamos de buscar la oferta más atractiva para estos profesionales intermediarios que son los que nos traen clientes, en este caso los cruceristas. Este museo es muy, muy grande. Para el pasajero que hace una escala de apenas unas horas, la ventaja que tenemos es que estamos muy cerca del puerto. Empezamos haciendo visitas de 45 minutos y presentándolas a los guías oficiales, que son quienes son contratados por los consignatarios. Una visita que tuviera una medida humana”, añade la responsable de promoción.

Las excepcionales vistas desde su terraza superior son otro de los atractivos del MNAC

Otro público objetivo del MNAC ha sido el familiar. El pasado mes de junio realizó escala en Barcelona un crucero de Disney Cruises, “y adaptamos el juego ‘Los enigmas del Museo’ para que los pasajeros del barco pudieran participar de manera lúdica a la vez que didáctica en un recorrido por las salas de arte del centro para resolver un asesinato ficticio. Ese tipo de experiencias se puede repetir lógicamente”.

“Lo que el paseante observa cuando va por el Paseo de Gracia y las calles del Ensanche de Barcelona, lo encuentra reflejado aquí en la obra de RamonCasas, Santiago Rusiñol, Isidro Nonell, Marià Fortuny, Gaspar Omar y el propio Antoni Gaudí

Elisabet Pueyo, directora de Marketing del MNAC

Responsables de compañías como Azamara Cruises, de Royal Caribbean, han realizado visitas técnicas al Museu Nacional d’Art de Catalunya. En este sentido, el centro brinda bajo demanda esta línea de visitas exclusivas personalizadas. “A veces se llevan a cabo cuando el museo está cerrado al público. O bien quien te hace la visita es un experto restaurador, o el propio director en persona. O se frecuentan lugares muy particulares del museo y no abiertos al público general como las salas de restauración o los fondos de obra catalogada. Este último, precisamente, es un lugar de trabajo permanente, un espacio vivo porque el MNAC ha construido las exposiciones abiertas al público en base relatos temáticos, donde se agrupa a los artistas disponibles, más que en función de una cronología plana.

En 2010 se llevó a cabo toda una renovación de la colección de arte románico, que sigue siendo el core business del museo, y del Gótico. “La pintura mural románica es única en el mundo y genera una curiosidad latente en el turista cultural avezado estadounidense, no digamos ya en uno francés o en visitanes incluso de lugares remotos”. En 2014 se ejecutó toda una renovación museográfica de la colección de Arte Moderno y del Modernismo. “Lo que el paseante observa cuando va por el Paseo de Gracia y las calles del Ensanche de Barcelona, lo encuentra reflejado aquí en la obra de RamonCasas, Santiago Rusiñol, Isidro Nonell, Marià Fortuny, Gaspar Omar y el propio Antoni Gaudí”. . En 2019 se ha acometido la puesta escena de obra del Renacimiento y Barroco en base a un fondo procedente adquirido a la colección Tyssen: Tiziano, Velázquez, Tintoretto, Rubens, El Greco, Canaletto…  Las vanguardias artísticas y las exposiciones temporales también son un aliciente: el año pasado fue latan celebrada de Gala y Dalí, y actualmente se descubre la antología fotográfíca de Oriol Maspons y una del comic con la revista Víbora.

Estadounidenses en cabeza

Los rankings de visitantes extranjeros de la ciudad y los del propio museo son bastante coincidentes. Una tercera pata, la del segmento de cruceristas nos hace ver más coincidencias. El público estadounidense encabeza la clasificación de personas interesadas en turismo cultural que han adquirido una entrada para visitar la exposición permanente y las colecciones temporales del MNAC. Le siguen el turista francés, del Reino Unido, Rusia, Alemania y japón, con una cada vez mayor presencia de chinos y surcoreanos. Precisamente, los turistas de Extremo Oriente suelen protagonizar una de las anécdotas recurrentes con la que se encuentran los equipos de atención al público: responder a la pregunta ’¿Y dónde está el Rey?’.

Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Isidro Nonell, Marià Fortuny, Gaspar Omar y el propio Antoni Gaudí son varios de los artistas presentes en su catálogo.

Residencia real no lo es, pero no es menos cierto que lo fue cuando el Palau Nacional de Montjuîc se concibió en la Exposición Universal de 1929 para albergar las delegaciones internacionales asistentes. Uno de los atractivos del MNAC es haber creado también un itinerario con audioguías para conocer propiamente la historia del edificio. “Tiene sumo interés. Te explica como el actual restaurante Oleum era la sala del Trono en la que el Rey Alfonso XIII recibía a las delegaciones extranjeras participantes en la Expo del 29. La Biblioteca eran las cámaras reales. Está plenamente explicado en los folletos que hemos creado para esta visita y además en fotografía antigua”, recalca Elisabet Pueyo.

También hay visitas guiadas que se pueden contratar en grupo, más extensas, donde se puede subir a las terrazas mirador y contemplar el plan urbanístico ideado para la Exposición Universal celebrada ahora hace 90 años, los pabellones feriales, las torres venecianas, la Font màgica de Montjuïc, incluso el cercano Pueblo Español. Desde esta privilegiada posición se ve también, adyacente a las escalinatas de Montjuïc, el pabellón María Eugenia de Fira de Barcelona que en los próximos años y dentro del Plan Estratégico 2019-2022 pasará a ser parte del espacio expositivo del MNAC. En definitiva, el Museu Nacional d’Art de Catalunya ha sabido captar la atención de un público heterogéneo, enre los que se encuentran los cruceristas. El MNAC ya fue escenario en 2015 de uno de los actos del Sea Trade, el mayor evento que reúne anualmente la industria del sector, cuando recibió en su gran Sala Oval a los congresistas del certamen. Este centro cultural también está presente en las terminales de cruceros y en los hoteles y alojamientos donde recala el crucerista que pernocta en Barcelona antes o después de embarcar facilitándole folletos divulgativos.

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