Autocares Julià, el puente que conecta los cruceros con la oferta local

La compañía catalana, con 90 años de historia, distribuye en tiempo récord a los pasajeros, minimizando el impacto en el centro de la ciudad

por EscalaBcn

Un gran ejercicio logístico se produce cada vez que un crucero amarra en el Puerto de Barcelona. Un dispositivo de autocares recoge a los pasajeros y los lleva bien al World Trade Center (servicio de lanzadera), a sus hoteles, al aeropuerto o a realizar excursiones en la ciudad o en el territorio. Un mecanismo de precisión que obliga a los operadores de autobuses a tener la máxima flexibilidad en los vehículos disponibles, ya que los viajeros tienen hasta el último momento para acabar de decidir cómo organizan su estancia en la ciudad. La hoja de ruta de desplazamientos se conoce tan sólo con 24 horas de anticipación.

Un microbús de Julià movido 100% por gas natural

Autocares Julià, la compañía de transporte de viajeros del Grupo Julià y el principal operador de autobuses en Barcelona, pone al servicio de las compañías de cruceros su flota de 120 vehículos, y busca alternativas, subcontratando otros autobuses, cuando es necesario. La compañía prestó servicio en 2022 a un total de 625 cruceros. Sus vehículos realizaron 5.460 excursiones, 3.600 traslados a hoteles o al aeropuerto y 1.500 recorridos de lanzadera entre las terminales y el centro de la ciudad.

La operativa permite distribuir en tiempo récord a estos turistas por toda la ciudad, minimizando su impacto en la zona centro y distribuyendo los grupos por diferentes zonas de la ciudad: Camp Nou, Montjuïc, Horta, Sagrada Familia, y Zona Fòrum, entre otras. Además, la Estació del Nord se ha convertido en un nodo para descargar pasajeros y facilitar el tráfico en la ciudad.

El director de Operaciones de Autocares Julià, Jaume Tarrida, lamenta, no obstante, que cada vez que el Ayuntamiento quita paradas de autocares y las centraliza hace que esos puntos permitidos de carga y descarga dentro de la ciudad se acaben saturando. Los autocares realizan también numerosas excursiones fuera de la ciudad a puntos de interés como Montserrat, Villafranca del Penedés, Sitges, Cardona, La Roca del Vallès, Port Aventura, Girona i Figueres, entre otras.  

Los cruceros, segundo cliente tras Seat

Los viajeros de los cruceros que recalan en Barcelona se han convertido ya en su segundo cliente, sólo por detrás del transporte de los trabajadores de Seat a la fábrica de Martorell y por delante del servicio de transporte escolar, según explica Tarrida a Escala Barcelona. Cada crucero que llega a Barcelona requiere el trabajo de unos 30 empleados de la compañía, entre conductores y personal de asistencia.

“Siempre vienen con ganas de reír y, muchas veces, me dan la enhorabuena por la suerte de vivir en una ciudad tan bonita como Barcelona”, explica. Además, les sorprende muy positivamente el gran número de árboles que hay en el núcleo urbano y también les gusta mucho la montaña de Montjuïc

La temporada alta de los cruceros va de abril a octubre, que es cuando el trabajo aumenta, especialmente entre el viernes y el lunes, con grandes puntas de trabajo en días alternos. Cerca de un 30 % por ciento de los pasajeros de cruceros contrata excursiones, según la compañía. Julià trabaja para la mayoría de las empresas navieras, aunque no de forma directa, ya que son las empresas consignatarias (representantes de las navieras en el puerto) las encargadas de organizar las excursiones y los traslados que realizan los autocares.

La experiencia de un conductor enamorado de su ciudad

Abraham Sánchez es un conductor que disfruta enseñando la ciudad a los visitantes

Abraham Sánchez, vecino de L’Hospitalet de Llobregat, es un conductor que trabaja hace ocho años en Julià. Se confiesa un apasionado de Barcelona y le gusta enseñarla a los visitantes que llegan por mar. Su trabajo en el servicio a los cruceros tiene lugar, principalmente entre las 9 y las 14 horas. Explica que, entre los pasajeros, hay muchos grupos familiares con abuelos, padres y niños pequeños. Reconoce que en los tours el papel del guía, que siempre los acompaña, es esencial para dinamizar los grupos.

En su opinión, los visitantes norteamericanos son los más agradecidos. “Siempre vienen con ganas de reír y, muchas veces, me dan la enhorabuena por la suerte de vivir en una ciudad tan bonita como Barcelona”, explica. Además, les sorprende muy positivamente el gran número de árboles que hay en el núcleo urbano y también les gusta mucho la montaña de Montjuïc. 

Cuidado del medio ambiente

Además de agilidad logística y pasión por Barcelona, el compromiso con la ciudad va más allá. La compañía quiere cuidar del medio ambiente y ser lo más sostenible posible. Una posibilidad que en poco tiempo será viable para la división de autobuses turísticos discrecionales (donde no está disponible ni la electrificación ni el hidrógeno) es la tecnología de los biocumbustibles (HVO), hechos a partir de grasas animales y aceites. Recientemente, Repsol ha construido una planta de producción de biocombustibles en Murcia y se está comprobado que la reducción de CO2 será del 90%.  

De momento, la compañía ha comprado dos microbuses de 25 plazas 100% GNC (gas natural comprimido) y dualizará (modificará el motor para que funcione con gasoil y gas natural a la vez) a lo largo de este año sus vehículos más antiguos. Por su parte, los vehículos más nuevos utilizan motores Euro6 E, que tienen unos niveles muy bajos de emisiones.

Autocares Julià, una compañía con 90 años de historia 

Fundada en 1933 por cuatro jóvenes catalanes, el objetivo de su creación fue cubrir las necesidades de desplazamiento de equipos deportivos, escuelas y entidades culturales de Catalunya y del resto de España. Durante la Guerra Civil paró por completo su actividad y no fue hasta finales de los años 50, cuando reanudó sus servicios para convertirse en poco tiempo en la empresa líder en transporte discrecional de viajeros en Cataluña. A raíz del éxito conseguido, la compañía abrió otra delegación en Madrid y diez años más tarde en la Costa del Sol, donde se convirtió rápidamente en empresa líder de transporte turístico de la zona.

Cuando el boom del turismo llegó a España, sobre la década de los 70, Autocares Julià impulsó la creación de nuevas sociedades turísticas: Julià Tours, Julià Central de Viajes y Julià Travel. Cada una de ellas especializadas en viajes vacacionales, viajes corporativos y servicios de turismo receptivo. Actualmente, con más de 90 años de historia, 250 personas altamente cualificadas y oficinas operativas internacionalmente (Barcelona, Madrid, Málaga y Andorra), su máxima prioridad es ofrecer las mejores soluciones globales de transporte a sus clientes: agencias de viajes, tour operadores, colegios, organizadores de congresos e incentivos, empresas y particulares.

Los autocares son una pieza básica para que los pasajeros de los cruceros disfruten de su estancia en tierra y se muevan con comodidad para disfrutar de los atractivos locales. Conductores comprometidos, amor por la ciudad y voluntad de servicio son las claves del trabajo bien hecho para Julià. 

Créditos fotos: Autocares Julià

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